SOPA y PIPA ¿Proyectos para combatir la piratería o cercenar libertades?


Los legisladores estadounidenses continúan debatiendo el proyecto de regulación de la red denominada Stop Online Piracy Act (SOPA), que es considerada por muchas entidades de derechos civiles y compañías tecnológicas como un medio para amenazar la privacidad y libertad de expresión de las personas, y como un cepo que puede ahogar la innovación y la creatividad.

Esta iniciativa, junto con el proyecto de ley denominada Protect IP Act (PIPA), representan la mayor ofensiva lanzada por grandes compañías de la industria de las comunicaciones (cinematográficas y discográficas, sobre todo), para poner fin a uno de sus mayores dolores de cabeza: la piratería de contenidos online.

Aduciendo que los efectos negativos de esta actividad ilegal ponen en peligro a una de las principales industrias exportadoras de los EE.UU., gigantes como Disney, News Corp, la NFL, Time Warner, Sony y Viacom han invertido más de 91 millones de dólares en las actividades de lobby y cabildeo en los pasillos de la Cámara de Representantes de los EE.UU., tratando de convencer que los proyectos avancen a su sanción definitiva.

Pero, sus esfuerzos han chocado con la resistencia de organizaciones de defensa de derechos humanos y de los consumidores, que han advertido que los alcances de semejante iniciativa legal pueden afectar la libertad de expresión de las personas.

Según estas organizaciones, bajo los dictados de SOPA, los proveedores de servicios (incluyendo hosting) tendrán nuevas presiones por parte del Departamento de Justicia de los EE.UU. para monitorear y vigilar las actividades de sus usuarios. Asimismo, la ley amenaza a sitios que simplemente no hacen lo suficiente para rastrear y vigilar que no se comentan infracciones (sin aclarar en qué medida).

También hacen notar que SOPA crea nuevos poderes que permitirán acabar- a través del bloqueo de sitios a nivel de DNS- con la gente que ofrece ayuda para acceder a Internet en el resto del mundo (y no sólo la versión autorizada de los Estados Unidos). Cabe recordar que regímenes totalitarios como los de Siria, China e Irán aplican el bloqueo de DNS para evitar que sus ciudadanos tengan acceso a páginas consideradas “peligrosas” para sus regímenes.

A estas observaciones se suman  inquietudes respecto de qué daño puede causar un proyecto de estas características en las leyes de la industria de Internet, ya que, por ejemplo, los proyectos de software de código abierto quedarían dentro de los alcances de esta legislación.

También surgen cuestiones de índole técnico, ya que DNS es un sistema global que permite a la misma dirección llegar desde cualquier dispositivo habilitado para Internet, por lo que SOPA amenaza con socavar la integridad de dicho sistema, mientras que fracasa en hacer frente a los piratas que están acostumbrados a la re-conducción de sus sitios web para evitar a las autoridades.

Estos argumentos hicieron que los críticos de SOPA y PIPA ganen importantes aliados del campo tecnológico, encabezados por Sergei Brin de Google, Jack Dorsey de Twitter, Arriana Huffington de Huffington Post, entre otros, que advirtieron que ambas iniciativas sofocarán la innovación, la seguridad en línea y darán poderes al gobierno estadounidense para censurar la Red, “similares a los utilizados por China , Malasia e Irán”.

La enconada resistencia de todos estos grupos obligó a que en los últimos días se agregaran enmiendas al proyecto de SOPA, que entre otras cosas aclara que las disposiciones de la ley se aplicarán solamente “a sitios web extranjeros sin escrúpulos”.

Asimismo, se ha eliminado el lenguaje que habría requerido la redirección cuando los usuarios intentan acceder a un sitio ilegal, incluye una cláusula de salvaguarda que no permite un corte de la emisión de una orden que afectaría al DNS, asegura que los proveedores de servicios tengan la capacidad de determinar el mejor método para asegurar el cumplimiento y prohíbe a los tribunales imponer obligaciones adicionales a los proveedores de servicios.

Campaña en línea contra el proyecto SOPA

Sin embargo, tales enmiendas o correcciones han sido consideradas “superficiales” y “ambiguas” por Holmes Wilson, cofundador de la organización Fight for the Future, quien insiste en que SOPA continúa representando una grave amenaza para la creatividad y la libertad en línea.




Ruben

Rubén es editor del sitio desde el año 2010. Colabora regularmente escribiendo noticias sobre tecnología, software, negocios, gadgets y ciencia. Sus intereses son Tecnología y Relaciones internacionales, tópico con el que también colabora en otros medios de publicación web.

2 Responses

  1. 16 abril 2012

    […] después de soportar los intentos de legisladores estadounidenses de imponer las leyes SOPA y PIPA, hizo su aparición un CISPA, nuevo proyecto que promete más polémica que sus antecesoras, ya […]

  2. 24 abril 2012

    […] después de soportar los intentos de legisladores estadounidenses de imponer las leyes SOPA y PIPA, hizo su aparición un CISPA, nuevo proyecto que promete más polémica que sus antecesoras, ya […]

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