Internet de las Cosas: Una joven industria tecnológica que abre interrogantes sobre la seguridad


El proceso iniciado por la denominada Internet de las Cosas (IoT) está introduciendo cambios e innovaciones en el mundo de la tecnología a un ritmo tan acelerado que se calcula que en los próximos ocho años habrá  más de 7 billones de dispositivos electrónicos de consumo interconectados en la modalidad M2M (máquina a máquina). Esta cifra puede resultar alentadora para las empresas y desarrolladores vinculados a la industria, pero también aviva los interrogantes sobre la posibilidad de que los datos personales que se recolecten con estos sistemas caigan en manos equivocadas.

iot

Una casa inteligente, por ejemplo, cuenta con distintos equipos y programas que mientras trabajan recopilan numerosa información sobre el usuario, desde su geolocalización hasta sus preferencias de consumo, datos a los que las compañías fabricantes o desarrolladoras de software pueden acceder en un proceso de retroalimentación, principalmente con fines de marketing o para mejorar sus productos.

De esta forma, la cantidad de información capturada sobre la vida de las personas puede alcanzar un nivel nunca visto, y esto hace que muchos se pregunten si las empresas involucradas se encuentran capacitadas para proteger todos esos datos del accionar de quienes deseen aprovecharlos con fines delictivos o de espionaje.

Del mismo modo, muchos consumidores desconocen de qué manera los proveedores de estos productos utilizan la información recolectada. Como advierte Sean Lorenz de LongMeIn, muchas de las personas no saben que un gran número de las aplicaciones denominadas “libres” o “gratuitas” no lo son en absoluto, ya que el proveedor recurre a la captura y uso de sus datos como forma de pago.

Internet de las Cosas: Redes y dispositivos con mejores protocolos de autenticación

La seguridad en el almacenamiento y la transparencia sobre el uso de la información de las personas no son los únicos desafíos que enfrentan los actores de la industria de la IoT, ya que existe la posibilidad de que terceras personas puedan acceder directamente al o los dispositivos inteligentes interconectados para extraer datos directamente de ellos o para controlarlos remotamente sin conocimiento del usuario.

En ese caso, es necesario que los fabricantes garanticen al público que tanto sus dispositivos como las redes asociadas cuentan con protocolos de autenticación que sólo permitan el acceso de los usuarios. Hay que tener en cuenta que, si bien un software con un buen cortafuegos puede servir para monitorear constantemente las conexiones a Internet y prevenir los accesos no autorizados a una red doméstica, hay dispositivos interconectados que no necesitan enlazar con el router del usuario para hacer su trabajo, quedando expuesto a ser hackeado si no cuenta con su propio sistema de protección.

Lo importante es que muchas de las compañías del sector están tomando nota de estas inquietudes y se encuentran abocadas al desarrollo de soluciones que protejan mejor el enorme caudal de información personal que están recibiendo. Sólo queda que los usuarios también sean conscientes de la situación y se informen adecuadamente sobre las garantías de seguridad que ofrece determinado producto tecnológico (ya sea un dispositivo o una aplicación) antes de adquirirlo.




Ruben

Rubén es editor del sitio desde el año 2010. Colabora regularmente escribiendo noticias sobre tecnología, software, negocios, gadgets y ciencia. Sus intereses son Tecnología y Relaciones internacionales, tópico con el que también colabora en otros medios de publicación web.

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