Proponen el uso de bacterias magnéticas para la fabricación de bio-computadoras


Científicos británicos y japoneses se encuentran trabajando en el desarrollo de bacterias magnéticas que podrán ser utilizados para construir las computadoras del futuro, que podrán disponer de discos duros más grandes y conexiones más rápidas.

El estudio, que fue publicado en marzo de este año en la revista especializada en nanotecnología Small, fue desarrollado por especialistas de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio (Japón) y la Universidad de Leeds (Gran Bretaña), quienes recurrieron a un tipo de bacteria que ingiere hierro para crear una superficie de imanes similar a los encontrados en los discos duros tradicionales, además de desarrollar un cableado biológico con la ayuda de una proteína de origen humano.

Para el equipo científico liderado por la Dra. Sarah Staniland, esta investigación podría llevar a la creación de discos duros mucho más rápidos que los convencionales.

“Estamos llegando rápidamente a los límites de la fabricación tradicional de electrónica mientras los componentes de la computadora se hacen más pequeños”, dijo Staniland en un informe publicado el pasado viernes en el portal de la Universidad de Leeds.

Según la científica, las máquinas que tradicionalmente se utilizan para fabricar dichos componentes son incapaces de producirlos en escalas tan pequeñas, aunque “la naturaleza nos ha proporcionado la herramienta perfecta para superar este problema”.

Para su estudio, los investigadores recurrieron a microorganismos conocidos como magneticum Magnetospirilllum, bacterias naturalmente magnéticas que suelen hallarse en ambientes acuáticos tales como estanques y lagos, por debajo de la superficie, donde el oxígeno es escaso.

Cuando estas bacterias “comen” hierro, las proteínas dentro de sus cuerpos interactúan con él para producir pequeños cristales de magnetita, el mineral más magnético de la Tierra, formando lo que se conoce como nanoimanes.

Las pruebas de laboratorio incluyeron la realización de un proceso destinado a unir la proteína a una superficie de oro en un patrón de tablero de ajedrez y se coloca en una solución que contiene hierro. A continuación, y a una temperatura de 80 ° C, los cristales de tamaño similar de magnetita conformaron las secciones (o islas) sobre la superficie cubierta por la proteína.

El equipo ahora está trabajando para reducir el tamaño de estas islas de imanes, con el fin de obtener matrices de nanoimanes individuales, y para variar los materiales magnéticos que esa proteína pueda controlar.

De esta forma, se lograría que cada uno de esos nanoimanes conserve un poco de información que permita la construcción de mejores unidades de disco duro.

El estudio científico también incluyó el desarrollo de nanocables hechos de “puntos cuánticos” (partículas de sulfuro de cobre indio y sulfuro de zinc que brillan y conducen la electricidad) y ​​están recubiertos por moléculas de grasa o lípidos de origen humano.

De acuerdo con el Dr. Masayoshi Tanaka, es posible sintonizar estos bio-cables para obtener una resistencia eléctrica en particular, y en el futuro podrían desarrollarse conectados a otros componentes como parte de un ordenador enteramente biológico.

Imágenes de los biocables producidos por el equipo de investigación.

Según informó la Universidad de Leeds, la investigación continuará en Japón, donde los expertos de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio estudiarán los procesos biológicos que subyacen al comportamiento de estas macro moléculas, con el fin de desarrollar un conjunto de herramientas de proteínas y químicos que serán utilizados para cultivar componentes de una computadora desde cero.

 

 




Ruben

Rubén es editor del sitio desde el año 2010. Colabora regularmente escribiendo noticias sobre tecnología, software, negocios, gadgets y ciencia. Sus intereses son Tecnología y Relaciones internacionales, tópico con el que también colabora en otros medios de publicación web.

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