Científicos ingleses estudian la aplicación de los avances de la neurociencia para fines militares


Un panel de científicos británicos elaboró un informe en el que analiza la posibilidad de aplicar los avances de la neuronciencia en el terreno militar, ya sea para mejorar el rendimiento en combate de sus propios soldados, como para degradar la fuerza de sus adversarios, mediante el uso de estimulación eléctrica cerebral o elementos incapacitantes como rayos o químicos.

Portada del estudio realizado por la Royal Society británica.

El informe,  titulado “Las ondas cerebrales Módulo 3: Neurociencia, los conflictos y la seguridad”, fue elaborado por un grupo de expertos en neurociencia, seguridad internacional, psicología y ética.

Dicho estudio destaca que el rápido avance en la capacidad de mapear la actividad del cerebro y manipular sus respuestas con estimulantes puede ofrecer un gran beneficio social al ayudar a tratar y curar males como como el Parkinson, la depresión, la esquizofrenia, la epilepsia y la adicción.

Sin embargo, también advierte que dichos progresos pueden ser utilizados para el desarrollo de medios que podrían dañar al ser humano.

Así lo hizo notar el líder del panel de especialistas, el profesor de farmacología bioquímica en Universidad Queen Mary, Rod Flower, al señalar que “la comprensión del cerebro y la conducta humana, junto con la evolución de la administración de fármacos, también ponen de relieve formas degradantes de la actuación humana que podrían ser utilizados en nuevas armas”.

El informe de la Royal Society consideró que la aplicación militar de la neurociencia puede darse tanto para mejorar el rendimiento de las fuerzas militares, como para degradar o disminuir el rendimiento del enemigo.

En el primer caso, el informe señaló que los avances en tecnologías de interfaz neural que podría permitir que máquinas como los aviones no tripulados se controlen directamente con el cerebro humano, mientras que los avances en neuroimagen podrían ayudar a los jefes militares a detectar a los reclutas con atributos particulares, e incluso ayudarían a facilitar la rehabilitación de los soldados que sufrieran estrés postraumático o lesiones graves.

Por otra parte, la neurociencia podrá ayudar al nacimiento de nuevas armas, aprovechando los avances en neurofarmacología y administración de fármacos para  acelerar el desarrollo de agentes químicos o armas de energía dirigida incapacitantes.

En este último campo, el estudio hizo referencia al denominado Active Denial System (ADS), o “Rayo de calor”, un arma supuestamente no letal que utiliza un haz de ondas milimétricas para calentar la piel y causar una sensación de ardor dolorosa, destinado principalmente para dispersar multitudes, que fue desplegada brevemente por los EE.UU. en Afganistán.

Este sistema de energía dirigida aún no fue probado en acción real y sus detractores aseguran que sus efectos sobre las personas pueden resultar mucho más dañinos que los señalados por su fabricante.

 

 

 




Ruben

Rubén es editor del sitio desde el año 2010. Colabora regularmente escribiendo noticias sobre tecnología, software, negocios, gadgets y ciencia. Sus intereses son Tecnología y Relaciones internacionales, tópico con el que también colabora en otros medios de publicación web.

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